
Soy yo y pienso dártelo
todo. Cuando llegue lo habrás notado y desde entonces, seré tuya hasta el
final. Nos conoceremos lentamente y nadie podrá ponerle freno a eso. Para
empezar te daré sonidos nuevos, a los que contestarás con ruidos melódicos para
cualquier oído. No seré yo quien te dará seguridad, porque aún no comprendes
que no quiero abandonarte. Veremos la luz juntos, y descubriremos millones de
cosas más gracias a mí, porque yo te daré la fuerza, pero solo tú podrás poner
las ganas.
La curiosidad por probar te alejará de mí, pero haré todo lo posible por
quedarme. Te caerás millones de veces, y siempre te ayudaré a levantarte. Toda
la culpa siempre será mía y cargaré con ella orgullosa. A mí, simple luchadora,
me llamarás puta, pero no seré tonta ni asesina, ni jugaré con tu destino.
Desearás no haberme conocido pero aun odiándome no me dejarás, y cobarde de
aquél que lo hiciera. Con el tiempo aprenderás a apreciarme y comprenderás
muchas cosas: ¡Qué no hay mal que cien años dure!, ¡Que los problemas son menos
problemas! o que los precios siempre suben...
Uno de esos días me tendrás un miedo espantoso, porque ya no serás capaz de
comprender que no quiero abandonarte. Veremos la oscuridad juntos, y aun no
habrás entendido muy bien eso de ¡Todo se acaba!...
Pero cuando ese día se acerque ya habrás llegado a numerosas metas, algunas
meritos propios, otras consecuencias de relaciones que facilitarán mi trabajo. Habrás
logrado objetivos que cuando nos conocimos ni siquiera pasaban por tu mente.
Incluso soy capaz de asegurarte que tendrás el don de dar lo mismo que un día
recibiste, a mí.
Fdo. Tu vida.
(J.J.Aguilera)